POR José Inés Figueroa Vitela
Tamaulipas nunca ha sido una tierra estática.
Su calidad pluricultural, disímbola, huasteca, semidesértica y fronteriza, rica de origen y tránsito, le imprimen esa condición agitada, de altibajos contratantes, al cristal que se le quiera ver.
”Es un caballo de 24 riendas”, decía en su tiempo TOMÁS YARRINGTON, jactándose de tener todas ellas en su diestra.
Nunca ha sido fácil gobernarla y conservar la buena fama, pasados los tiempos, si lo sabrán los últimos que han pasado por ese encargo.
El ingeniero AMÉRICO VILLARREAL GUERRA fue una de esas “raras avis” que cruzó el pantano, sin manchar su níveo plumaje.
Y no fueron pocos los embates que confrontó en el ejercicio.
La transición del grupo Matamoros al Cártel del Golfo, sacudió la tranquilidad doméstica y encendió la opinión pública con hechos que trascendieron la geografía estatal y nacional.
Cuando terminó el sexenio del matamorense, protector de sus paisanos, EMILIO MARTÍNEZ MANAUTOU, en medio de hechos escandalosos y sangrientos, todo mundo esperaba el cambio.
Pero tocó a AMÉRICO padre, en sus inicios de Gobernador, dirimir las controversias de la ejecución de los editores y periodistas asesinados en Matamoros y Reynosa; la medición de fuerzas entre las bandas que venían de fuera y los locales, en sangrientos motines carcelarios y vivió el escándalo mundial de los Narcosatánicos, por citar algunos ejemplos.
Desde algunos espacios mediáticos se reclamaba pasividad y se animaba al derramamiento de sangre por parte del Estado, para combatir “con los mismos argumentos”, las expresiones antisociales de temporada.
La ecuanimidad ganó y pasados los tiempos, los grupúsculos delincuentes volvieron a lo suyo, la sociedad trabajadora y productiva a lo propio, y Tamaulipas volvió a ondear por lo alto como un estado privilegiado, de oportunidades, haciendo grandes aportaciones al concierto nacional.
AMÉRICO padre nunca se detuvo.
Con él, recorrimos como periodistas varias vueltas los 43 municipios del Estado, constatando el cariño que despertaba en la gente.
Su bonhomía y apertura para escuchar y atender los clamores de todos quienes se le acercaban, en busca de algo propio de su investidura le ganaron respetos y aprecios generalizados.
En una gira por el Mágico Valle de San Fernando, recuerdo cuando, en una parada fuera de programa, para ver el impacto de programas ganaderos, el ingeniero fue abordado por el compañero periodista AGUSTÍN JARAMILLO (q.e.p.d.)
”Miré, venga, siéntese”, le dijo el reportero al Gobernador, mostrándole el asiento de la camioneta en que venía.
“¿Lo siente?… es el resorte del asiento, ya están muy cacalaqueadas estas camionetas en las que nos traen”, le dijo.
Él y Don MANUEL MONTIEL GOVEA, su Jefe de Prensa, rieron a carcajadas y no respondieron mayor cosa en ese momento.
Para la siguiente gira -que eran muy constantes en ese gobierno itinerante- andábamos en camionetas nuevas.
Hechos lamentables como aquellos de la violencia estacional, se dieron en variados momentos, entre otros desaguisados naturales del ejercicio público en un Estado como el nuestro, pero no es por eso por lo que se recuerda al ingeniero.
En Victoria capital, dentro de la Unidad Cultural y Deportiva TAMAHOLIPA Siglo XXI, obra de su creación, en las faldas del cerro del Planetario, frente a la mítica Cueva del Indio, se construyó una cancha de fútbol infantil.
Se le llamó AMÉRICO AMIGO.
Todos los suyos lo celebraron.
Esa era la visión que teníamos los tamaulipecos, del gobernante que en tiempos aciagos supo ser, hacer y decir, lo que la sociedad esperaba de él, y más, atendiendo necesidades históricas, aspiraciones y proyecciones de futuro.
Cuando terminó su sexenio, la congruencia siguió hablando.
En Victoria capital nos lo encontramos muchas veces desayunando, o tomando café, en algún restaurante de la localidad, con sus amigos, los más, cercanos colaboradores de su gobierno.
El marquiz azul marino que lo movió todo su sexenio, lo cambió en la vida privada por una camioneta pick up, que también le duró impecable, el resto de sus días.
Doña BEATRIZ ANAYA, su esposa, igual por años tripuló la trail blazer por años, en sus actividades privadas y sociales por la capital.
Cuánta sobriedad y decencia.
MONTIEL volvió a ser jefe de prensa del Estado con TOMÁS y asesoró en su tiempo a RODOLFO.
Es sumamente importante ser. También es importante decirlo, en tiempo y forma, por los canales precisos, decía.
Y no son por donde brillan los grills de los señores de Aztlán, del huerto y la Cortadura.
